miércoles, 6 de diciembre de 2017

Nadie puede enseñar. (Proceso personal de aprendizaje)



Nadie puede enseñar…Parece una aseveración dura, especialmente para los que somos educadores, pero en realidad es justamente la clave para mejorar como docentes. En realidad, no se puede enseñar porque aprender es un proceso personal catalizado en cada persona. Esto quiere decir que, se puede ser el mejor educador del mundo y dar lo mejor, pero si un estudiante no quiere realizar este proceso personal de transformación el esfuerzo será en vano.
Este proceso interno de aprendizaje es distinto para cada ser humano porque es una conjunción de múltiples factores como:
· Motivación
· Apertura
· Historia personal
· Influencias (Familia, amigos, la sociedad, etc.)
· Prioridades personales
· Rumbo en la vida o la falta de…
· Personalidad
· Gustos/Preferencias vs percepciones
· Complejidad
¿Pero entonces de qué manera un educador puede fomentar ese proceso personal que se da en el estudiante? Si bien el educador no tiene ningún control sobre el proceso personal de aprendizaje, si tiene el control total para modificar el contexto de aprendizaje, es decir que puede cambiar las condiciones externas para fomentar el aprendizaje consciente en el estudiante. Estas condiciones externas afectan directamente el proceso interno de cada persona y pueden acelerarlo o retardarlo.
Un educador podrá utilizar ciertos recursos o deberá desarrollarlos para avanzar hacia un contexto de aprendizaje favorable que fomente el proceso personal de aprendizaje; algunos de estos recursos son:
· Generar un espacio de confianza
· Dar sentido al aprendizaje
· Promover la colaboración
· Crear aprendizajes a través de la práctica y la tolerancia a errores
· Tejer redes al interior y al exterior del curso
· Motivar
· Usar la tecnología
Por ejemplo: un factor preponderante a la hora de aprender una temática es percepción que se tiene sobre ella. Si un estudiante piensa que no le gusta, se cierra o ha tenido una mala experiencia en el pasado, entonces difícilmente podrá hacer el proceso personal de aprendizaje. El educador en este caso puede cambiar el contexto, pero para esto primero deberá detectar esta situación. Luego podrá dar sentido al aprendizaje adaptándolo a la realidad del estudiante, fomentando su uso práctico y motivándolo constantemente a aceptar el desafío y superarlo.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Gestionar la clase para alcanzar el conocimiento


En una época donde la cantidad de contenidos que existen en la web es inmensa y las posibilidades para aprender (lo que sea) son infinitas, la gestión del conocimiento cobra sentido para diseñar y administrar las dimensiones de la clase para lograr el aprendizaje.
A pesar de que en internet se puede aprender “lo que sea”, en realidad no es tan sencillo porque lo que abunda son los datos (registros no relacionados y poco relevantes en contexto), algo de información(Datos relacionados, en contexto que cobran relevancia) y muy poco conocimiento(Información procesada para tomar decisiones, junto a la experiencia). Ni que hablar de sabiduría (Conocimiento profundo que permite pensar, sentir y actuar en coherencia al desafío). La gestión del conocimiento en clase permite trabajar con tres dimensiones (Personas, Metodologías y Tecnologías), como medio para generar un flujo que convierte datos en conocimiento y deja la posibilidad a cada persona de cultivar la sabiduría.
La gestión del conocimiento tiene su eje en la dimensión de las personas y declara que alcanzar el conocimiento en clase es consecuencia de una transformación a nivel personal (personas, conciencia, necesidades, etc.) que puede ser acelerada en conjunto (compartir, diálogos, negociaciones, etc.). La manera más eficaz para trabajar esta dimensión es modelando con el diseño centrado en las personas, como declara la consultora IDEO.
Las metodologías inciden para crear contextos apropiados e incorporar las prácticas de Gestión de Conocimiento como parte del cotidiano de la clase. Además, enfatizan la generación, utilización y el compartir el conocimiento ya generado para promover la mejora de las interacciones en la clase y para lograr el aprendizaje.
La tecnología se utiliza como un medio para facilitar/potenciar las metodologías y las interacciones de las personas. Por lo que está íntimamente ligada a las demás dimensiones. Debe facilitar, además, una base adecuada al contexto y espacio de aplicación de la Gestión de Conocimiento.
En las intersecciones entre las dimensiones individuales se crean oportunidades para la innovación. Las más obvias resultan de la mezcla con la tecnología, por ejemplo, una metodología puede potenciarse con una tecnología acorde e innovadora.
Por último, la gestión del conocimiento en la clase es muy efectiva cuando se logra un equilibrio entre las tres dimensiones, pero requiere de una planificación previa y un monitoreo constante para aplicar las correcciones necesarias en pos de equilibrar sus componentes.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Educación para millennials - Desarrollar el potencial para alcanzar el conocimiento



Educación para millennials - Desarrollar el potencial para alcanzar el conocimiento

Uno de los desafíos más importante que tienen los educadores es el trabajo con las nuevas generaciones millennials. Aquéllas personas que nacieron bajo el paradigma tecnológico y que suelen ser incomprendidos por las demás generaciones hasta el punto de describirlos como:
• Egoístas
• Sin foco
• Con derecho a lo que sea
• Perezosos
• Impacientes
• Baja autoestima

Todas estas características son descritas por Simon Sinek en el video “The millennial question” https://www.youtube.com/watch?v=JZqDUpaGZrk

La tesis de Sinek se basa en que los millennials han crecido en un ambiente con estrategias fallidas de crianza. Donde, por ejemplo, les dijeron que eran especiales todo el tiempo. Les dijeron que tendrían todo lo que quisieran en la vida, sólo por quererlo. Algunos recibieron galardones no porque lo mereciera sino porque sus padres se quejaron y muchos recibieron la mejor nota porque los profesores no se querían enfrentar a los padres. Esto devalúa el valor de la medalla y la recompensa de aquellos que trabajaron duro para conseguirla. Y hace que la persona que llegó de última se avergüence porque no la merecía y eso lo hace sentir peor.

Además de esto, se hace muy difícil trabajar en un sistema educativo que no está adaptado a los millennials. En contraposición a esta mentalidad las características que demanda la educación tradicional son:

• Linealidad
• Productividad
• Atención completa todo el tiempo
• La autoridad asigna derechos
• Falta de sentido (aprender porque si)

Es evidente que existe un cortocircuito en el estilo de enseñar y las necesidades de aprendizaje que produce frustración no sólo en el estudiante sino también en los educadores.

¿Cómo desarrollar cualidades para alcanzar el conocimiento en los millennials y en general?

Hay que comprender que cualquier cambio en una realidad se puede abordar desde el lenguaje. Entonces desde el lenguaje enfrentamos el problema de la gratificación del logro, reconociendo el esfuerzo, la mejora y no la llegada a la meta. Siempre fomentar el potencial personal para alcanzar nuevos desafíos teniendo en cuenta los límites.

El desafío hacia el crecimiento y la superación personal debe ser constante, por eso se deben crear situaciones que permitan poner a prueba el conocimiento y las habilidades (y si no se poseen que los estudiantes activen los mecanismos para obtenerlos). Hay que construir una estrategia de videojuegos, es decir múltiples niveles con dificultades crecientes.

Además, los educadores deben fijar los estándares de manera que sean desafiantes pero alcanzables y modificarlos en la medida que los alumnos lo necesiten. Pero hay que tener en cuenta que enfrentar los desafíos implica para el estudiante una carga emocional muy grande. Es por eso que el acompañamiento y la guía del educador es primordial. Si un estudiante no está debidamente acompañado puede caer en la frustración. La frustración es fácilmente detectable en la clase porque la consecuencia es la ira. De allí que la detección temprana de la frustración puede servir para rediseñar los retos de acuerdo a las necesidades.

www.zoem.com.ar

viernes, 27 de octubre de 2017

Desarrollo de una clase que aprende de los errores



Mucho se habla de la importancia del aprendizaje que puede ser obtenido de los errores y que este pensamiento debe ser introducido en las clases. Pero lo cierto es que la cultura predominante en las aulas tradicionales es justamente la opuesta, derivada del modelo industrial donde la calidad tiene relación con la ausencia de fallas. Toda la estrategia pedagógica basada en la corrección del error tiene las siguientes características:
  • Busca la falla
  • Premia lo correcto
  • Produce dependencia del alumno con el educador (¿Está bien?)
  • Facilita la evaluación. Total de errores < errores aceptables significa un aprobado
Errar por errar no sirve de mucho sino conlleva un aprendizaje. Pero en la vida real muchas veces errar puede traer aparejadas consecuencias graves (para uno, otros, o para cosas). Lo importante es aprender a medir las implicancias de los errores y tomar conciencia de los riesgos. De esta forma se puede actuar en un entorno de mayor predictibilidad y confianza.
Para pasar de esta cultura de poca tolerancia a errores a su opuesta, donde cada error es una oportunidad de aprendizaje, se debe trabajar en fomentar las siguientes características.
Entorno o la clase: Fomentar la cultura de la tolerancia a los errores y el aprendizaje a partir de ellos. Además, definir los límites razonables para cometer errores midiendo previamente la relación causa-consecuencia.
Competencias del educador: Toda nueva cultura en la clase supone un fuerte liderazgo y un componente alto de motivación para cambiar las rutinas.
Analizar los riesgos resulta de importancia para establecer los límites del entorno donde los estudiantes podrán actuar con libertad en un ambiente seguro.
Competencias del estudiante: Aprender de los errores es una oportunidad para el desarrollo de la autonomía y el fomento de las elecciones conscientes.

jueves, 12 de octubre de 2017

Las palabras crean mundos. El arte del diálogo en clases



El diálogo es la herramienta de excelencia para cualquier educador que quiera innovar en clases. Es desde el diálogo que se resuelven los problemas, se motiva y es posible generar un proceso de auto-aprendizaje para que alumnos y educadores resuelvan cualquier desafío.
La ontología del lenguaje es una tesis desarrollada por Rafael Echeverría en su libro Ontología del lenguaje, que trata de explicar al ser humano como un ser intrínsecamente lingüístico. La ontología es la rama de la filosofía que se ocupa de estudiar al ente (onto = ente). La característica del ente es… que es.
La tesis fundamental de la ontología del lenguaje es que el ser humano es acción. La acción define como una persona “es”. Por otro lado, afirma esta tesis que el lenguaje es igual a la acción, porque a través de él nos comprometemos, creamos opciones, problemas (o no). El lenguaje abre la posibilidad de tomar conciencia de las acciones y descubrir “quién se es” y también “quien se quiere ser”. Por lógica, entonces, se puede decir que es posible interpretar a una persona a través del lenguaje. Todo aquello que se expresa a través de diálogos crea la realidad en la cual está sumida la persona, ya que el mundo o la realidad, es una interpretación personal. Hay tantos mundos como personas.
El diálogo además de crear la realidad también abre la puerta para transformarla, es por esto que los educadores debemos aprovechar esta herramienta para el aprendizaje. El fin del proceso de enseñanza aprendizaje es una modificación de la realidad de cada estudiante que debe ser inducida por el educador.
Dos caras de lo que expresamos
Cualquier desafío que se diseña en la clase implica una reacción del estudiante que traducida en términos lingüísticos puede derivar en una declaración o un juicio. La declaración es una descripción de la realidad observada, sin opiniones. Ayuda a clarificar el desafío, comprender que se ignora (no se) y a tomar son las acciones necesarias para resolverlo.
El juicio es un acto de lingüistico cuando los acontecimientos no van en línea con lo que se espera. Por ejemplo, los alumnos tienen juicios cuando se presentación en clase los desafíos, problemas, tareas, etc. y no saben cómo resolverlos. Los educadores tenemos juicios todo el tiempo sobre los estudiantes, especialmente con aquellos que no hacen las cosas como queremos.
El juicio tiene una carga de negatividad grande y al expresarse crea realidad. El mundo (mi realidad) se moldea entonces de determinada manera de acuerdo a mi juicio. El juicio conlleva a un proceso complejo donde cada persona analiza lo ocurrido, responsabiliza a alguien o a sí mismo, escarba en el pasado y a un sin fin pensamientos negativos. Pero también es una oportunidad de afrontar los desafíos, de conocerse a uno mismo, evolucionar… es decir aprender.
Para superar los juicios y cambiar la realidad se debe trabajar en el autoconocimiento, autorregulación, el dar y pedir ayuda y la autoestima. Todas estas competencias pueden ser adquiridas en la clase y pueden ayudar a que el estudiante transforme su realidad y aprenda conscientemente. El educador es quien debe guiar al estudiante a través de diálogos direccionados a superar sus propios juicios sobre la realidad o desafíos que se presentan en el proceso enseñanza-aprendizaje. Cualquier cambio de pensamiento que el estudiante verbalice a través del diálogo o toma de conciencia sobre los juicios generará nuevas realidades y acciones positivas en la misma línea.
Herramienta para el educador
Para dominar el arte del diálogo, es decir la ontología del lenguaje, hay que conocer herramientas lingüísticas que ayuden/induzcan a los estudiantes a al autoconocimiento a través de diálogos. La Programación Neurolingüística en su metamodelo del lenguaje explica la complejidad de los procesos implicados en la comunicación y cómo el cerebro humano genera los juicios (vistos en ontología del lenguaje) como respuesta de vivencias previas o para simplificar el proceso de la comunicación. El educador puede valerse del metamodelo para transitar un proceso de diálogo con un alumno y generar las preguntas adecuadas que induzcan al autoconocimiento.
“El educador más que responder preguntas debe aprender a hacerlas…”

sábado, 19 de agosto de 2017

Learning by doing - La visión de Patch Adams


En la película Patch Adams, el personaje que encarna Robbin Williams desea con toda el alma estudiar, recibirse y ejercer como médico. Es ese deseo profundo lo lleva a perpetrar un sin fin de locuras que van en contra de las políticas institucionales de la reconocida universidad donde estudia. Una de las escenas memorables de la película es la intromisión del personaje en un hospital, donde los estudiantes realizan las prácticas médicas junto a profesionales. El adorable personaje, Hunter, se roba una bata de médico y entra en la habitación de un paciente haciéndose pasar por un médico calificado y a pesar de que esto no era cierto, demuestra una increíble empatía con el paciente que se siente seguro hablando con él.
Hay un concepto interesante que se puede extrapolar de esta historia es la potencia que tiene la relación que debe tener la educación con la vida misma, lo que en la actualidad se llama learning by doing. De esta aplicación práctica de los conceptos teóricos nace de la motivación y a partir de allí surge la visión de futuro. Esta visión es un estado cercano a lo onírico, sensual y motivante que tiene el estudiante en los comienzos de un emprendimiento de aprendizaje, guíado o autogestionado. La visión de futuro debe ser contruída por el educador y tracciona al estudiante a pesar de las dificultades y lo mantiene firme en los momentos de debilidad.
Siempre existe una visión de futuro, sea una carrera médica de una universidad o una materia sobre biología en una escuela primaria. La cuestión es encontrarla, construirla, diseñarla... pero debe siempre estar acorde al estudiante y sus aspiraciones, inquietudes y/o curiosidad.
Para encontrar la visión común y la conexión con la práctica es recomendable:
- Construir un mapa de empatía del estudiante - Encontrar la aplicación práctica desde la teoría - Construir la visión de futuro junto al estudiante - Diseñar actividades prácticas motivantes - Despertar la curiosidad